Historia

La historia del Hotel Salto del Laja comienza en 1895 con la llegada a Chile de Máximo Puffe Dittmar, agrónomo de 22 años de la universidad de Munich y Bonn, que vino a probar suerte a América. Conoce los campos desde el río del Itata al río Laja, al llegar a los Saltos del Laja queda deslumbrado ante tanta belleza.
Vuelve a Alemania a reunir dinero suficiente y dos años más tarde regresa y le compra un enorme arenal de 1600 hectáreas a la familia Larenas, los que celebraron con una gran fiesta de dos días por los 43 mil pesos que recibieron por esas tierras que eran poco productivas. Lo que después se llamó la hacienda La Aguada.
Máximo Puffe comenzó a pensar en sacar agua del río Laja, abriendo un canal a tajo abierto desde un punto superior al Salto del Laja. Comenzó a nivelar suelos con una pala-buey tirada por una carreta y de Alemania trajo semillas de lupino azul, una planta que crece hasta un metro en arenales y que sirve para iniciar una capa vegetal, mejorando así los suelos.
En el estero Batuco montó una represa que le permitió accionar una turbina de 250 caballos y así tuvo energía eléctrica para industrializar y entregar luz eléctrica a toda la hacienda.
No pasó mucho tiempo desde que de su hacienda comienzan a salir los primeros y mejores productos de la región del Bío Bío, su lechería con algo mas de 2.000 vacunos producía sobre el millón de litros anuales de leche elaborada, el molino de trigo entregaba 40.000 quintales de harina flor, el criadero de aves contaba con 5.000 gallinas ponedoras que entregaban un poco más de 700.000 huevos anuales.
Máximo fallece en 1935 y su hijo Enrique cumplió sus sueños en 1950 junto a su señora Edith Klapp Benzel y compra 35 hectáreas junto a Los Saltos del Laja con el objetivo de hacer este un nuevo punto turísticos en Chile, que para Don Máximo Puffe era el paisaje más hermoso del mundo.
En 1955 construye un sólido puente de hormigón con barandas de fierro y logra unir la ribera sur del rio laja con la isla que se ubicaba entre los saltos. Paralelo al puente comienza la construcción de la Hostería y Hotel Salto del Laja con vista a la impactante caída de agua, para que tanto los chilenos como los turistas extranjeros pudieran gozar de la belleza de los Saltos del Laja. Los arquitectos fueron Guillermo Schencke y Ernesto Bodenhofer, de uno de los hoteles más emblemáticos del sur de Chile.
En 1962 su nieto Martin Puffe Klapp, con tan sólo 23 años, vuelve después de estudiar hotelería en la universidad de Heilderberg y se hace cargo del hotel. Se casa con Sonia Zlatar Zamora y junto a ella comienzan el proyecto de ampliación del hotel, llegando a crecer de 12 a 47 habitaciones. Además su conocido restaurante “La Hostería” se transforma en un símbolo del sector y una parada obligada camino al sur de Chile.
Actualmente es liderado por Martin Puffe Zlatar junto a sus padres, que es parte de la cuarta generación del sueño de Máximo Puffe y además construyo una cervecería artesanal en el lugar.